La siguiente parada es la nuestra

29 09 2007

Ya estoy preparándome para salir, hoy es Sábado. Mañana volveré a la FAM, un nuevo curso, nueva gente, nuevas experiencias… y me temo que el mismo profesor de Derecho Penal. Bueno, qué le vamos a hacer. Atrás queda un Verano completito. La única pega las Fiestas de Aranda: los exámenes de Septiembre me obligaron a perderme la mitad. Hay más años. Pero no me puedo quejar, hemos cerrado el Verano con un viajecito a Londres. Cinco días en los que nos ha dado tiempo a visitar lo más importante de la ciudad, y a compartir buenos ratos con mis amigos y amigas. Salió todo perfecto. El albergue no triunfó mucho, pero bueno. De Londres no me sorprendieron la mayoría de las cosas. Quizás lo mejor de la ciudad, aunque no tuvimos oportunidad de conocer al completo, es la mezcla espectacular de estilos underground, grunch, góticos, etc. que allí se dan lugar. Todas estas tribus urbanas dan un color especial a la ciudad. La gente viste con absoluta libertad. Si algún día vuelvo por allí, lo cual no descarto, intentaré conocer ese aspecto menos turístico de la ciudad.

Esta noche la despedida. El cumpleaños de D. Álvaro Fiel es la excusa. No estaremos todos, pero como se dice, seremos todos los que estamos. Último día por estas tierras. No es, sin embargo, una despedida triste. Pronto volveremos a estar todos juntos. Además, tengo ganas de ver a la gente de la resi. Buenos ratos nos esperan.

PD:  la Tierra podrá ser redonda, pero intentar llegar a Liverpool St. caminando hacia el sentido contrario es muy costoso. 

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15 de Agosto: Operación regreso

16 08 2007

Mu buenas! No se si os acordareis de mi!. Por si alguno no cae, soy Marcos, el del blog, el mismo que lleva mes y medio de vacaciones en el más absoluto sentido de la palabra (incluso en lo que a atender este lugar se refiere). Tras muchas peticiones -bueno, no tantas, pero suficientes- retomo mi actividad blogsférica.

Son muchas las cosas que han pasado esta primera mitad del Verano. Demasiadas para contarlas en cuatro líneas. Lo más destacable, quizás, la escapadita que mis amigos y yo nos dimos el placer de hacer a Ribadesella el primero de Agosto, coincidiendo con el “71 Descenso Internacional del Sella”. Vi de todo, bueno, de todo menos piragüas!. Y es que la fiesta que acompaña el descenso es espectacular. Desde el Jueves por la noche cientos de personas ocupan hasta el último reducto de césped -e incluso de cemento- para acampar. Las noches del Viernes y el Sábado miles de personas inundan de sidra y cánticos las calles de este pequeño pueblo asomado al Cantábrico. Por cierto, lo del cambio climático, no se yo, este mar sigue tan frío como siempre. Otro apunte, el Smart For Four es realmente para cuatro personas. Cinco es jugar con las leyes de la Física, de la Química, y hasta del Dibujo Técnico. 

La próxima cita de interés, el Sonorama 07. Un festival que se celebra en Aranda de Duero todos los veranos, y que se ha consolidado como el más importante de Castilla y León. Este año, además cumple años: diez ediciones van ya. Esta noche los entremeses con un par de conciertos en el centro de Aranda. Mañana y pasado, primer y segundo plato, postre y buen vino para acompañar (de la Ribera, a poder ser). Esperemos que el tiempo acompañe. Esta mañana he comprado mi bono para dos días. Os lo enseño: se mira pero no se toca!

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 El cartel de grupos desglosado con información y horarios lo podeis ver en la siguiente dirección: www.artdetroya.org/sonorama

Aquí os enseño el cartel resumido. Ya os contaré como va la cosa. A ver si esta vez me acuerdo de la cámara de fotos y os enseño un poco el festival, para que os pique el gusanillo y os vengais otro año a visitarme. Aunque este todavía estais a tiempo.

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Me lo dijo un gorrión

24 05 2007

El día que discutí con mi compañero de habitación me desperté a las 8 y media de la mañana. Había estado soñando con árboles, y con pájaros que volaban sobre sus ramas a través de chorros de luz infinitos. Mi amigo Juan me diría por la tarde que este tipo de sueños son de buena salud. Sergi tampoco reconoció el mal presagio. Nadie tuvo tiempo de hacerlo. Porque sucedió en un instante. Porque en un instante puedes vivir o morir, o ninguna de las dos cosas. 

Cuando subí del desayuno, retiré cuidadosamente las cortinas para que la luz de la mañana rompiese con el temor de la noche. Todo el mundo coincide en que era una mañana calurosa, pero con el frescor de las mañanas de Verano. En el banco de debajo de la acacia, por la tarde, Juan me dijo que la vida era maravillosa y que el amor inundaba su corazón, más intensamente en primavera que el resto del año. Yo le respondí con humor pero sin maldad.   

Sergi y yo nos conocimos un 2 de octubre de 2005. Él entró en la habitación cargado de cosas. En seguida me despedí de mis padres. Cuando estuvimos los dos solos en la habitación por primera vez no supe muy bien que hacer. Me propuso tomar una cerveza juntos. Yo acepté. En una terraza del centro comercial “Leganés Uno” nuestras vidas se unieron por suerte o por azar.  

Durante estos casi dos años he aprendido muchísimo a su lado, en lo académico, pero sobre todo en lo personal. A él le debo, por ejemplo, la existencia de este rincón de mi mente donde expreso de vez en cuando las ideas, los pensamientos y las experiencias vitales que me vienen a la cabeza. 

El día anterior a nuestra pelea verbal habíamos estado hablando sobre su viaje a Perú, que emprenderá el próximo Agosto, y sobre la posibilidad de que yo le visitase en Octubre, aprovechando la primera semana de clase, cuando no se aprende demasiado. El plan parecía perfecto. Un pequeño gorrión se acercó a la puerta de la biblioteca. Me quería decir algo. No lo supe ver. 

Desde que discutimos, todo está impregnado de un sabor amargo, tirando a rancio. Una alargada sombra se extiende cada vez más tenue, pero cada vez más larga. Del ciprés ya no cuelgan bolitas de fina madera. Ahora cuelgan tenebrosas calaveras que hablan sin parar. Me dicen que un amigo es un tesoro, y que yo tenía una fortuna. Que ahora está en el fondo del mar, pero que está al alcance de mi mano. Que dos años de convivencia no pueden evaporarse en un instante. Que cuando hay confianza uno deja lo de pensar para otro momento. Que el arrepentirse no es suficiente. Que pedir perdón es de sabios, y también de buenas personas. Qué una semana es demasiado tiempo. Que el reloj de la pared no cura las heridas, sino que las hace más profundas. 

Eran las 6 de la tarde cuando el gorrión de la biblioteca fracasó en su esfuerzo. El estruendo de las bombas hizo añicos el cristal de la 253. Entre “no me olvides” me dejé nuestros abriles olvidados, pero ahora los recuerdo, y sé que merecen la pena. Porque si Manuel Boix representase la alegoría de nuestra amistad, el ángel tendría en la mano derecha dos años de momentos inolvidables, y en la izquierda un instante de desconcierto, y sin duda miraría a su mano derecha, porque pesa más, y sobre todo, porque es real.   

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Siento lo ocurrido.